sábado, 24 de febrero de 2018

Perlas dentro de ostras en mares profundos: sobre la identidad y el rol.

No ocurre en todas las partidas, por supuesto. Pero en algunas mágicas, en aquellas donde uno se sumerge en su personaje de un modo distinto, profundo, existe la posibilidad de encontrar de improvisto perlas preciosas. 

La interpretación de personajes para jugadores y Dj es todo un dilema. No somos pocos los que nos repetimos como un mantra que esto no es teatro, y que la diversión no se basa en la inmersión o en la identificación radical en el personaje, sino en compartir la mesa de juego y las aventuras con amigos o, al menos, con apasionados como tú. 


Existe el metajuego que, como el uso del sistema de juego, nos invitan a salir a la superficie a respirar realidad, a salir de la inmersión interpretativa y volver a tu yo, que nunca se ha ido del todo, y a comentar con los demás lo bien que lo estás pasando. O al menos es lo deseable. 
Estas dos formas de emerger a la realidad son, para mi, las dos más comunes, pero hay muchísimas más: desde el móvil al repartidor de pizza, por no hablar de la simple mente que, con su cháchara ilimitada, no para de canturrear que somos lo que somos, y opinamos lo que opinamos.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Encuentros aleatorios: una opinión múltiple creada en G+

Ayer tuve una inquietud sobre el empleo en nuestras partidas de rol de los encuentros aleatorios. Es una herramienta a la que nunca me he acercado con espíritu real de valoración y sobre la que he visto muchas opiniones positivas. Como no es el primer prejuicio infundado que me encuentro al revisar mis opiniones roleras, pedí perspectiva a la comunidad.

Las opiniones vertidas en el hilo me resultaron tan interesantes que consideré introducirlas en esta entrada del blog.

Por ello de aquí en adelante tenéis el hilo con sus participantes. 

Comienzo del post:
Nunca he usado un encuentro aleatorio en una partida, y es de los recursos que menos me atraen del uso de tablas. 
Tengo la sensación con ellos de que subrayan lo artificial de la ficción, como si lo que viniese no fuese importante y pudiese decidirse con un lanzamiento.  
Para partidas de cachondeo me parecen perfectos. Aún así no los uso.
Lo que hago es improvisar o calcular, pero...  
- Si improviso la sensación también puede ser de trivialidad, aunque promovida por mí es como si estuviese adaptado a las circunstancias.  
-Si calculo ofrece sensación de estar prediseñado y por tanto sobre raíles. Esto hay encuentros que lo soportan bien y otros donde parece un deus ex machina.
¿Cómo hacéis vosotras y vosotros?




Y hasta aquí la conversación que, como podéis ver, tiene demasiadas reflexiones excelentes como para simplemente no compartirlas.
Ya no se si me gustan o no los encuentros aleatorios. Lo que sí tengo claro, es que tengo que darles otra oportunidad para reconsiderar mi posición.






sábado, 17 de febrero de 2018

One Shot 1: crear desde el desenlace



Esta será la primera de una serie de entradas breves sobre la preparación de partidas One Shot, es decir, partidas de rol de una única sesión.


En esta serie de entradas realizaré tanto reflexiones como consejos sobre cómo crear, analizar y mejorar nuestros one shot, atendiendo a ideas simples y ordenadas con la intención de pulir su practicidad al máximo posible. Cada entrada irá acompañada de un breve video en el canal de youtube donde comentaré esencialmente lo mismo, aunque con casi total seguridad, menos desarrollado y con más dispersión.
Antes de comenzar gastaré cuatro líneas en una definición necesaria: un one shot es, en esencia, una minipartida. Una aventura con comienzo y final que se juega “en una tarde”. No hay consenso en cuanto a su duración, pero podemos enmarcarlo con tranquilidad entre las 2 a 6 horas. Aunque si dura 18 horas y lo quieres llamar one shot, nadie te lo va a discutir. 
¿Dura una sesión? Si es que sí, es un one shot.

sábado, 6 de enero de 2018

Sobre la tarjeta X

Estos días se ha escrito mucho sobre el recurso de la tarjeta X, con posiciones a favor, neutrales y en contra. Me ha encantado leer tantas reflexiones al respecto. Me ha hecho dudar de mis posiciones y reenfocarlas con apertura.

Es cierto, en mi grupo de juego de mesa, el antediluviano, jamás usaríamos la tarjeta X como método de comunicación de incomodidades. Diría incluso que nos molan las incomodidades. Que las aprovechamos para incitar esas emociones que sabemos que les harán sufrir, vomitar, rechazar y amar la ficción. Y lo haremos afectándonos como personas, claro, no solo como personajes.

También emplearemos el machismo, la misoginia, el racismo, la violación, la esclavitud, la pederastia y la homofobia como ingredientes de nuestras partidas. Y de ningún modo estaríamos dispuestos a que un agente externo se adentrase en nuestra esfera privada de diversión a cuestionarnos lo que ocurre en la ficción. Siempre hemos pensado “no lo entenderían” o “hay tanto que explicar…”.

Nuestras partidas no son para que nadie las vea. No son públicas. No hay invitados. No necesitamos opiniones sobre ellas.

Y no, no hay giro de guión con moraleja. Esto es así. En mi grupo de mesa de siempre somos unos salvajes con la ficción. En muchas de las partidas que hemos jugado el 90% de la gente que me conoce ajena al rol se marearía con las descripciones.