domingo, 17 de mayo de 2015

Sobre el Artículo de Funs Athal

Este pasado Jueves 14 de Mayo hemos podido leer una entrada en el estupendo Blog de Funs Athal que nos estimuló, por su contexto, a escribir esta reflexión. 

Se titulaba: "¿Porque la gente compara a los roleros como grupos sectarios?"

Es una muy buena pregunta.
A la que nos gustaría sumar la siguientes:

¿Lo somos?
Aunque no lo seamos, ¿nos comportamos como tales?
¿En caso de serlo, lo admitiríamos?

Comportamiento sectario puede considerarse todo aquel que te ‘sectorice’ de la sociedad habitual, que te separe en un ‘sector’, o que te insinúe un patrón de ‘seguimiento’ hacia una persona, libro o ideario máximo que pretenda anular la validez de la cultura humana, superponiéndose a ella. Seas seguidor, o ser seguido.

Siguiendo esta nada oficial definición, por ejemplo, cuestiones como la pertenencia a grupos culturales con una tradición cerrada se hacen harto difíciles de separar del concepto de secta, que se suele asociar necesariamente a idearios religiosos, cuando no tiene en absoluto porque ser así.

Puede haber sectas sexuales, sectas políticas, mafiosas, familiares… La cuestión del término (más allá de lo coloquialmente aceptado) es que sectorice, que divida, y que, claramente, se considere o use de manera peyorativa.

¿Son las pocas tribus aisladas que quedan del mundo, sectas?

En todo caso, la sectorización, el sesgo, suele hacerse con respecto a un grupo mayor al que se debería suponer pertenencia. Si de dicho grupo mayor la pertenencia no es supuesta (como en el caso de esas tribus aisladas) no habría sectorización, de hecho, de forzarse, seria alienación.

En general, ahora si aceptando el coloquialismo, la secta te separa todo cuanto puede de la sociedad a la que ‘deberías pertenecer’, y te ofrece una ‘microsociedad’ que pretende ser autosuficiente, y que emula o mejora los funcionamientos de la sociedad que se rechaza o abandona.

Eso nos ofrece dos planteamientos que se nos antojan exquisitos:

- Uno es la reflexión de si el rol nos sectoriza de la sociedad. Si el hecho de jugar a rol nos aparta o nos incita a formar parte de una colectividad minoritaria que tienda a aislarse del resto del mundo, y a fomentar la relación entre miembros del grupo, reduciendo la colaboración con ‘externos’ con prejuicio añadido para los participantes. 
Esto es un hecho muy probablemente superado por todos nosotros (esperamos no pecar de positivos), y que no consideramos que tenga demasiada importancia por ahora.

-El otro, más interesante para nosotros, es considerar si existe una tendencia a sectorizarnos dentro de nuestra ‘sociedad rolera’. ¿Que ocurre si, en esta estructura, en el espacio que debería ocupar la sociedad, ponemos a la comunidad rolera?

Si la comunidad rolera fuese una sociedad en si misma ¿podríamos decir que habitan sectas en ella?

Sectas en el sentido de grupos que se resumen a un único juego o cierran filas entorno a una única figura separándose de la colectividad rolera y asumiendo sus normas internas o los principios que rigen su juego como superiores al resto de juegos de la cultura rolera comunitaria.

¿Es esto importante?

Nosotros hemos asumido como una directriz cardinal que cada uno juega a rol como le da la real gana, y que puede hacerlo de manera abierta, cerrada, fanática, malabarística o como se le antoje al individuo en cuestión.

Pero con ello también podemos ofrecer una opinión de nuestros propios pasos y tomarnos como asno ejemplar.

Hasta hace bien poco, por definición, nosotros estábamos encerrados en nuestra pequeña secta rolera. En ella creamos nuestro juego y en ella nos encerramos prejuiciando lo externo y haciendo muro de escudos contra todo agente que, desde el exterior, no viniese a observar lo nuestro, sino a presentar lo suyo. 

Así nos aislamos años en una suerte de microsociedad de pocos miembros donde las posiciones sociales se sucedían a gran velocidad, con los consiguientes enfrentamientos y cismas internos, cambio de posiciones y luchas intestinas que todo ‘Sector’ sufre durante su formación y existencia. 
Fue duro, fue hermoso, fue doloroso y nos instruyó muchísimo, pero lo más importante, es que ya no es necesario.

Esa etapa de sectorización, fue por incultura, por desconocimiento, por desconfianza incluso. 
Hoy en día, gracias a la comunidad rolera, podemos apreciar lo equivocadas de muchas de nuestras ideas, sonreír y salir de ese ambiente endogámico para respirar rol de todo tipo de corrientes sin temor a que lo nuestro se malogre o se ‘afecte’. 

No tenemos la razón, nuestras ideas no son “las ideas definitivas”, tan solo son “otras ideas más” entre todo un paisaje de ideas igualmente válidas.
Eso implica un descanso y un relax difícilmente expresables.

Por ello nos cuestionamos ahora cuantos estarán en una situación parecida a esa que nosotros experimentamos, siendo invisibles, en clausura entorno a un grupo o cerrando filas alrededor de un único juego sin asomar la cabeza al universo rolero en expansión.

Y seamos cuidadosos, hilemos fino,  no pretendemos ni por un instante criticar radicalmente esa postura. Es tan respetable como cualquier otra, ya lo aclaramos unas cuantas frases atrás. 
No obstante, para nosotros ya no es válida, porque sentimos que, efectivamente, sectoriza nuestra pasión.

Como reflexión a esta observación, consideramos que la ‘comunidad’ debe responder a la necesidad de integrar a estos grupos garantizándoles que su identidad no se va a ver alienada por una comunidad que imponga estándares de ‘normativización’ del rol, de lo que es correcto o no, denostando cualquier aspecto de un modelo de juego por su tipo de reglas o sistemas, o sus conceptos de diversión. 

Lo cual se puede resumir en: esta bien que no te guste, pero por favor no lo destruyas.

Consideramos que es una responsabilidad de todos crear espacios de expresión donde el ataque flagrante a un juego (y por extension a los usuarios que cierran filas entorno a este) desaparezca paulatinamente, y donde el modelo de presión social a través de la ridiculización pública se vea cada vez más relegado a los tiempos de arcaico sufrimiento de aquellas épocas escolares que, muy probablemente, todos padecimos en mayor o menor grado.

Si no es así, no solo no crearemos espacios para que esas ‘sectas roleras’ se abran a la comunidad, ofreciéndonos su modelo y enriqueciéndonos, sino que a través de actos inquisitoriales de normativización o cruel etiquetaje impuesto los forzaremos al oscurantismo y la ocultación, negándoles la posibilidad de salir y mostrar su obra, y fomentando la sensación de sectarismo que esos grupos si pueden ofrecer al mundo exterior sobre como son los juegos de rol, o los jugadores de rol.


Para finalizar y volviendo un instante al primero de los dos puntos que antes enumeramos, es muy probable que jugar a rol nos sectarice de manera muy discreta y sutil, pero con respecto a un entorno más reducido que la amplia sociedad.

No el rol, sino cualquier pasión puede hacerlo, pero el rol, por su fina relación con nuestra identidad maneja una de las herramientas más delicadas y peligrosas del ser humano: la identificación.

Esta es la misma fuerza que, durante los sueños, por la noche, te hace asumir que lo que estas experimentando goza de toda la credibilidad posible, no poniéndose en duda en ningún momento. Por absurda o terrorífica que sea la experiencia, te la crees.

Interpretando, entrenamos a nuestra mente para que se autoengañe de forma controlada y se sumerja en una simulación de personalidad distinta a la suya. Para no ser nosotros, sino otros seres con otros parámetros e importancias, y flexibilizar nuestra identidad. No nos queremos extender por este abstracto sendero ahora, tan solo subrayarlo para considerar que los sensores internos que nos advierten cuando nos estamos obsesionando con algo, pueden identificarse fácilmente con  nuestra pasión, y fallar.

Pueden estar adormilados por culpa del placer rolero y no gritarnos como deberían que estamos reduciendo nuestra atención   y dedicación sobre el primero de nuestros círculos externos, nuestra sociedad más importante y basal, nuestra extension más inmediata: la familia.

¿Nos sectoriza el rol para con nuestra propia familia?
¿Nos sectoriza nuestra propia familia para con el rol?