domingo, 22 de abril de 2018

Sobre "pedir algo a cambio", las reseñas compradas y demás cuestiones


Hace unas semanas Dani Yimbo sacó en su blog un interesante artículo (clic aquí) donde se cuestionaba sobre pedir o no pedir algo a cambio de la publicidad derivada de las acciones naturales de un divulgador de rol. Hace nada Funs Athal escribió otro artículo (clic aquí) con sus opiniones que, todo sea dicho, me ha motivado a poner en letras las mías.

Esto es lo que opino sobre el tema “pedir algo a cambio”, y sobre la cuestión de los “reseñadores que venden su opinión”.



EN GENERAL Y PARA RESUMIRME


Pedir algo a cambio de una actividad que nadie te ha demandado que realices no tiene sentido. Cierto. Es a todas luces una verdad autoevidente. Podría extraérsele matices, pero no parece defendible.

Establecer contratos entre partes donde se acuerde una retribución por una actividad es justo y necesario. Sin duda. Pensaba que esto no se hacía tal cual, pero conversaciones con gente del mundillo me han demostrado que sí, se hace, y desde hace tiempo, porque el sector está profesionalizado y profesionalizándose, lo cual me parece una maravilla. 

Cuando esto es así se advierte que el contenido en cuestión está promocionado (o debería) y no hay más dilema que el que los consumidores queramos aportar. Pero el acuerdo entre partes queda claro: tantos videos por tanta pasta, o tantas reseñas por tanta mercancía. No veo nada de malo en ello y mucho de bueno.

Por tanto veo dos caminos: 

1- Que el rolero/a que crea que tiene algo que ofrecer a una editorial/grupo creativo/autor indi, de un paso adelante y les proponga un acuerdo claro donde cada parte sepa que invierte y qué espera obtener. Un acuerdo que puede ser público, o no serlo. Y que refleje en sus contenidos que ese está promocionado. NO esperes a que te llamen, llama tú. En este caso sí, si lo que haces no concuerda con el contrato que se establece, la editorial podrá pedirte cuentas.

2- Que una editorial/grupo creativo/autor por su cuenta invierta dinero o material en un creador de contenidos cualquiera (youtuber/twitch/blog/asociación) y lo entregue sin pedir nada a cambio por el mero hecho de que se fortalece la promoción del rol. En tal caso no llames, si desean dar, dan y si no: el presente. En este caso la editorial no tiene derecho a pedir cuentas por actividades que no ha demandado. Pero sí puede (y mola) que adviertan a un autor de contenidos si sus contenidos tergiversan sus productos (no se si se ha dado el caso).



SOBRE LAS RESEÑAS PROMOCIONADAS

Veo por desgracia que es frecuente poner en duda la credibilidad de una persona que reseña porque reciba material o dinero por sus reseñas (aún no conozco a nadie que lo haga, por cierto). 

También veo el empleo de un paternalismo en las opiniones sobre ello que exuda condescedencia. No puedo compartirlo. Especialmente ese paternalismo de superioridad moral. Me mata. Y está en las dos posiciones, tanto a favor como en contra. Ya sabéis, todas esas frases que acaban con cosas como: “…en fin; …así nos va; …tenemos lo que merecemos”. Disculpadme si os molesta pero son comodines adolescentes en la argumentación.

En esencia, la retórica negativa a la promoción de reseñas es poner en duda el valor de la palabra de una persona o su criterio, por una suposición sobre su precio. 

Esa persona “ha sido comprada” de modo que:

1— Su opinión está afectada por la compra. 
2— Nadie paga por publicidad negativa. 
3— En caso de desarrollar una opinión crítica dejaría de recibir materiales gratuitos.

Es una idea que posee lógica. Pero una lógica débil y desconfiada del tipo de “cree el ladrón…”.

Cuando una reseña es incompleta (ignora los fallos) o está parcializada (potencia lo bueno) se nota por sí misma, sin necesidad de que el reseñador haya sido comprado. Conste que me parece una política imprescindible que se manifieste si una reseña ha sido promocionada. Pero imprescindible por honestidad y transparencia como método, no por la presión de la desconfianza. 

Los reseñadores u opinólogos roleros no son/somos (me incluyo por lo de opinólogo, ya que no he hecho reseñas nunca, aunque no lo descarto) profesionales del marketing. Tampoco filósofos que ahonden en la objetividad  y la posibilidad de “lo imparcial”. Una reseña puede haberse visto adulterada por la amistad o el odio hacia el autor/a, hacia la editorial que ha sacado el juego o porque has tenido una semana de mierda y algunas emociones traspasan los filtros básicos y se te cuelan en las letras.

Todas las reseñas son parciales, (no descubro la rueda, lo se) de ahí la opinión, y si la opinión de una persona como Turbiales es valorada por muchos es porque muestra un sentido “común a muchos”. 

Manifiesta lo que opina según diversos criterios mas o menos estandarizados. 

Más estandarizados u objetivos: calidad del papel, solidez del manual, distribución del contenido, faltas de ortografía, defectos en maquetación…

Menos estandarizados o subjetivos: redacción de texto, claridad del lenguaje, calidad de la traducción, sistema de juego, gusto o estilo en ilustraciones y apreciación del trasfondo.

¿Cómo no va a estar una reseña repleta de opiniones parciales? Evidentemente buscamos eso, las opiniones del reseñador. ¿Venderá un reseñador como Turbiales su opinión por un manual? Lo dudo mucho. Vamos, que no.

Considerar que una persona va a vender su criterio por un libro es tener por muy barata a la gente. Gente que ha condensado horas de lectura y reflexión en horas de grabación o escritura para hacer esa reseña y que con cada nueva entrega de su contenido validan lo que se espera de ellos: mostrar su criterio. 

Con cada reseña que hagan no solo revalorizan su palabra, sino todo su contenido anterior. ¿Van a vender eso por un manual? ¿O por un hipotético flujo de manuales? No. 

Pongamos un manual que vale 50€… ¿sabéis la cantidad de horas de lectura/grabación/escritura/testeo que puede suponer una reseña? Esa gente lo hace por el placer de compartir. Si fuera pagado sería una retribución miserable. Anecdótica en proporción al esfuerzo. 

Además casi todos son coleccionistas. Compran los manuales con su dinero y si se abstienen de hacer una reseña de un producto en particular es porque saben o intuyen que su opinión puede condicionar en cierta medida las ventas de dicho producto (cosa con la que no coincido). No son publicistas (me repito, lo lamento), no esperan incrementar las ventas de un libro ni alterar el exiguo mercado del rol en España. Se mueven por pasión, simple y llana pasión. Sin segundas intenciones ni razones tortuosas. Y si se abstienen de machacar un manual que es una mierda es porque la pasión y el mal royo habitualmente no cuajan. 

Esta reflexión no se dirige a defender que los reseñadores no deban (o postular que no lo hagan) aceptar manuales o dinero por sus contenidos. Esta reflexión subraya que un reseñador que acepte manuales para ser evaluados o que establezca contratos por realizar sus contenidos no altera ni vende su opinión ni su criterio al hacerlo. 

Y si una reseña es una mierda, incompleta o está distorsionada como pura publicidad, confío en que se verá claramente. (que tampoco hay nada de malo si se muestra como tal: publicidad)



SOBRE LAS PARTIDAS PROMOCIONADAS Y PEDIR ALGO A CAMBIO

Existe el pensamiento de que el/la Dj no es una figura clave en una mesa de juego como para que deba ser retribuida de forma distinta a los jugadores. Coincido en parte con ello.

Desde mi punto de vista en la mayoría de juegos de rol el/La Dj tiene un trabajo de preparación previa y comprensión del juego muy superior a los jugadores, pero me resulta igualmente inevitable asumir que luego, en la mesa, cuando la ficción toma vida, todos son igual de importantes. 

El comportamiento de la mesa también puede ser “clásico” y que los participantes esperen del Dj que marque el ritmo, el camino y el color de la partida. Que lo marque todo menos las determinaciones de los Pj, en cuyo caso su figura sostiene un peso mucho mayor en la experiencia. O puede no serlo y que la aventura y TODO el peso de la experiencia vivida se reparta entre todos los hombros. 

Sea como fuere me parece razonable que todos seamos iguales si existe algún tipo de retribución por parte de una editorial, grupo creativo o autor independiente.

Por eso no creo que las editoriales deban hacer entrega de nada a DJ si realizan partidas o actividades sin que se les demanden. Pero sí a canales de youtube/twitch, sí a clubes, sí a asociaciones y sí a la mesa de juego. Se que ya lo hacen en muchas ocasiones, especialmente a clubes y asociaciones, lo que me extraña es que esto no se vea igual con los canales.  

¿Qué “compra” una editorial si “paga” a quien no hizo nada por demanda? 
Compra espontaneidad. Compra pasión. Retribuye una dedicación que no se puede comprar. Pretender comprar eso sería (otra vez) anecdótico. Porque la pasión es impagable. Y no lo compran para ellas, no solo para sus productos, lo compran para el Rol. Tampoco se lo compran a la persona que emite, dirige o reseña. Se lo compran al canal, que está formado por uno o varios emisores y, con fortuna, unos cuantos cientos de receptores. 

¿Cómo retribuye al canal o a la mesa? 
Si un canal hace partidas de tus productos, dale material a ese canal sin que te lo pida para que lo sortee entre sus subscriptores, entre los que vean un directo o estableciendo bases de un concurso. Es el tipo de aportación que esperaría de una editorial que quiera impulsar tanto la publicidad gratuita que recibe de un canal de youtube como el fomento de la afición que se puede generar desde el mismo canal. 

Si un Dj hace partidas en distintas jornadas de tus juegos porque es un flipado de tus productos, dale un manual para que lo sortee entre los miembros de una mesa en la que juegue, un set de dados, de cartas, de tokens, minis o lo que carajo sea. Si ya es un flipado de tus productos… ¡ya los tiene! Lo que estás haciendo es reconocerle su labor de forma amigable. 

Que una editorial/tienda le haga llegar a un youtuber una cámara nueva, un micro, un póster o cualquier otra forma de mejora para el canal de forma espontánea, sin que el Youtuber pida nada me parece lo ideal. Para la editorial es un gasto simbólico (según para cual), y para el youtuber puede ser la ostia en verso. ¿De verdad después de más de 140 reseñas DE LA OSTIA a ninguna editorial se le ha ocurrido regalarle a Ezkardan un maldito foco, unos cascos o una cámara para que su calidad de visionado aumente? 

El mensaje que se manda con acciones como esta no es: 

Hey, reseña nuestros productos y te mandaremos regalos.”
Es:

“Hey, valoramos tus contenidos, gracias por fomentar la afición de nuestro público objetivo de compradores. Queremos ayudarte a mejorar ¿Cómo podemos hacerlo?”

Ese tipo de retribución, creo, es la que se demanda de parte de los youtubers/blogueros roleros en entradas como la de Dani. Eso es promocionar un canal sin condicionar su perspectiva o sin poner en tela de juicio su criterio.

Y ojo, no se buscan palmaditas en la espalda. Sería fácil ridiculizar esta opinión en esa dirección. Cada uno hace lo que hace por pasión, y punto. No creo que nadie espere nada a cambio. El reconocimiento a los contenidos que uno hace no es algo que se necesite, pero es algo que aporta un montón de buen royo e impulso cuando estás haciendo cosas sin ningún ánimo de lucro. Igual que la crítica.

¿Es una absurdez idílica? Es probable.








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