miércoles, 23 de septiembre de 2015

Esas hermosas cagadas...

Una de las cosas que más me ha preocupado a la hora de dirigir partidas, ha sido localizar lo antes posible mis propios errores de dirección. Y digo ‘que más’ porque la lista de preocupaciones de un director habitual, la verdad es que puede ser larga del carajo.

Se parece en cierto sentido a una marea que crece y decrece en ciclos misteriosos donde de pronto te preocupa cómo divertir a tus jugadores, y luego te importa una mierda (puede que porque lo consigas, quién sabe) más tarde te preocupa como divertirte tú, cómo generar nuevas tramas, como interpretar a personajes distintos, si eliges la música perfecta para la escena perfecta… y otras veces no parece que te importe absolutamente nada.
Todo un flujo oigan.
Y en él me rayaba buscando un método para cada cosa; cómo construir tramas complejas dotándolas de sencillez, tramas sencillas adornándolas de complejidad, cómo robar Pnj a películas y series y que no se notase quienes eran o cómo describir paisajes… Era capaz de solucionar temporalmente los problemas que me acosaban en la dirección, pero en cuanto creía que los tenia dominados, pasaba de todo y al poco volvía a caer en ellos.

Por eso desarrollé el método: “Dirija del carajo en mil palabras”, que hora me dispongo a explicaros.

Nah, es coña. Está bastante claro que no hay métodos milagrosos ni listas genéricas de cosas que uno pueda o no pueda hacer en esto de la dirección rolera, cada uno ha recorrido un camino distinto, tiene tablas distintas y cagadas distintas,juega en grupos distintos… ¡todo distinto! ¡todo único!

Pero como personitas vulgares y corrientes que somos, muchas veces nuestras cagadas se parecen demasiado. Y por eso, y para reirnos un rato, mola compartirlas.

Yo me empecé a obsesionar con el tema a raíz del típico momento en que intentas introducir en esto del rol a un colega muy colega, y la partida que se forma es un puto desastre.
Luego pretender convencerle de que eso no era lo habitual y que solo había sido un día malo era complicadísimo.

Lo mismo me ocurrió con cierta chica durante la adolescencia, era mi novia y pretendía convencerla de que tantas horas dedicadas al cotarro tenían una justificación clara: ¡¡Que nos lo pasábamos de puta madre!!  Grossa cagada. Imposible meterla en el meollo del asunto. ¿La combinación perfecta para el desastre? Apúntatelo: tus colegas que te miran pensando “ioputa, esta ¿que carajo hace en nuestro territorio?”, tu todo rayao por dentro porque no tienes nada claro si quieres que todo vaya de lujo o que se vaya al carajo… por lo mismo que tus colegas ¿estas seguro de que quieres que ella entre en el “territorio rolero”?, y ella que debía pensar que era la novia de Quimi en al “salir de clase” (si, todavía me acuerdo de esa… cosa) y que iba a cortar la pana y ser la prota en lo que fuera eso del rol, porque era la novia del jefe (¡¡del jefe!!).
Si, fue un jodido desastre. Yo lo pase mal. Luego nos reímos de la ostia al recordarlo.
Y nos enseñó que dentro de la partida eso de las relaciones no tenían cabida, fue nuestro primer contacto con la desexualización rolera, la idea dura, cruda y fría de que las relaciones y identidades sexuales se quedan en la puerta del laboratorio del rol, en el puto perchero en el que se quedan la identidad religiosa y toooda una serie de movidas más en las que no entraré ahora porque no tienen nada que ver.

La cuestión es que en ese caso sí hubo una repercusión en mis horas de juego (breve, intensa, pero la hubo), ya que  como la experiencia había sido un desastre para ella, la chica pretendió que dejara de jugar los viernes y sábados por la noche para salir de copas con ella, bailar, retozar y esas cosas que hacía la peña más común. “¡Si ya juegas de domingo a jueves!” Me decía. Tsssss
Nuestras carcajadas aun resuenan entremezcladas con el fondo cósmico de microondas.
Cortamos, claramente. Si es que en qué cabeza cabe…
Pero me rayó.
Entonces, a raíz de una conversación con mi némesis rolero, Niko, colocados hasta las trancas y, como no, jugando a rol, concretamos que lo más probable era que dirigir se pareciese en su estructura a una ficticia partida de ajedrez donde el paradigma de victoria y enfrentamiento rebota hacia uno mismo, a través del grupo de juego (tal era el colocón que llevábamos).
Si esto era cierto uno de los principales factores, era noooo cagarla.
Y para eso, había que saber, cuándo la cagabas.
Así que nos pusimos a escarbar en el tema, a hierro. Rayarnos y escribir sobre cómo dirigíamos, cómo describíamos, cómo interpretábamos… se nos fue la puta castaña por completo rellenando libretas y libretas con basura de todo tipo, desde metafísica sin el más mísero sentido, pero molona, hasta ideas que parecían tener alguna verdad escondida aunque sin que pudieras explicarla con claridad.
La cuestión, es que nos abrimos a la crítica, y lo hicimos como exploradores, no como objetivos de nadie que nos viniese a señalar los fallos. Le dimos la vuelta al ojo y miramos hacia adentro examinando nuestros métodos,a ver que encontrábamos… y el resultado, fue mierda de todos los colores.
Es muy habitual en la comunidad compartir trucos, recursos, métodos y muchas cosas así. A mi me molan un webo, y también los comparto y los compartiré.
Pero en este post, compartiré cagadas.

Algunas me las he corregido, las más básicas. Otras las he logrado reducir o aislar, o no me salen en hangout, pero en mesa flotan como truños olorosos. La mayoría las he logrado disimular, pero en cuanto me ves dirigir cinco o seis veces la misma partida me las pillas. Y otras, las sigo teniendo como el primer puto día, y son como alquitrán pegajoso que te quitas ni pa dios.
Ahí va la lista:

La megaintroduccioooon.
Hacer una puta introducción kilométrica de 20 minutos para una partida de dos horas. Sip, con la variante de “la presentación de mi Pj”. Te suelto la vida y obra del tipo durante un rato largo para… nada, porque la mitad de lo que digo, no vale para nada.

El barniz sobre la teja.
Se me va la castaña y me pongo a describir sin sentido alguno cosas que ¡¡¡No son importantes!!! Que sí, que a veces lo hago para aumentar el climax, pero en mesa se me iba la chapa a tope.

Interrumpir por una mierda de detalle.
Cuando uno de mis jugadores esta hablando, y le interrumpo solo para decirle “si, un momentito, tan solo decirte que cuando empuñas la pistola… la empuñadura, está caliente…” ¿¡¡A quien coño le importa!!? Joder de estas me doy cuenta siempre como cinco segundos después, y es de las que mas me jode hacerle a los jugadores.

¿No sé una regla? ¡Pues me la invento!
Estaría genial si fuese Rainman, pero dentro de dos partidas no me voy a acordar ni de puta coña de la regla chafallera que me he inventado para modificar la velocidad del zeppelin goblin con las corrientes de aire del acantilado (¿Wat?) y los jugadores (que para esto sí son Raiman los cabrones) se acuerdan ¡siempre! ¿el fallo? ¡No apuntarla!

La radicalidad climática.
Una vez a uno de mis jugadores se le ocurrió decirme, “joooooder, ¿hace cuanto que no llueve?”
Me tocó tanto los cojones que les cayó el puto diluvio universal durante meses. Pero meses y meses y meses de fría y jodida lluvia en plan Forest Gump, les describí todos los tipos de lluvia que se me ocurrieron. El tio, tenía razón, en las partidas me olvidaba del clima por completo. Vivían en un eterno día soleado de primavera. Y esto me lleva a la siguiente cagada.

¡La perfección incuestionable!
¿Equivocarme? ¿Yo? ¿Tu puto máster? Tu master nunca se equivoca maldito cabronazo, ¡¿Cómo puedes poner en tela de juicio la perfección de mis decisiones?! ¡Con lo que hemos jugado juntos! ¡No ves que todo este hermosos sistema se sostiene y mantiene unido tan solo porque confiáis en mi! ¡Porque no dudáis ni un instante en mi palabra! ¡En que nos convertiremos si la duda…! Bueno, pues eso. Se entiende ¿no? He tenido cagadas de esas monumentales pero que resuelves con la seguridad que (como master) te DEBE caracterizar:
—¿Esa piedra? Tiene que pesar por lo menos medio millón de toneladas.
—¿Toneladas? ¡No jodas! ¡¿No seran kilos?!
—He dicho toneladas. Son toneladas.
El problema es que la piedra en sí es la trampilla que debían desplazar para entrar en la cámara secreta de… y ahora, es imposible por bocazas.

Mi PNJ más
Esta… muchas veces. Quiero creer que ahora ya la domino, y como herramienta de tensión mola y tal…pero ¿en el pasado? Brutal. ¿Que tienes la espada magica que corta todo el acero del universo universal y los siete tipos de cuerpos celestes del mundo budhico?. No paaaaaaasa nada. Mi PNJ tiene un escudo hecho con un tipo de tofu sagrado que no vale para absolutamente nada más, que para parar tu puta espada. Patéticooooooooooooo.

¡¡¡La megarecompensa!!!
La partida, ha sido una mierda. Todo era complicado, los pnj pobres, la dificultad, alta, el máster era mama, abuela y bisabuela a la vez y el paisaje parecía una de estas cintas de dibujos antiguos que pasaban una y otra vez… pero al final… todo se  resuelve con ¡¡una pedazo de recompensa de la ostia!! Y ya está. La partida se ha vuelto mítica. :(  Sí, lo he hecho y es triste pero funcionaba.

La orografía del aburrimiento.
¿Donde está la bruja? En el pantano. ¿Y el dragón? En el volcán. ¿Por donde huyen los orcos? Por la cresta del glaciar. ¡¡Me escondo en el bosque!! ¿Que bosque? Pues claramente el bosque centroeuropeo de robles y pinos que ¡tapiza todo el puto mundo! Habríamos llenado planetas y planetas de bosque centroeuropeo. Que cansino. Una vez un jugador se puso a quemar el puto bosque solo para verlo diferente. La primera vez que les dije a mis jugadores que se acababa el bosque y había delante de ellos sabana africana se quedaron como descompuestos. No sabían que hacer, si volverse al bosque o salir a zona desprotegida. Manda cojones

La inmediatez de lo nuevo.
Han estrenado Troya, y me ha molado. Preparaos para meses de Troya hasta que vomitemos mirmidones. ¿Cuarenta naves negras lo seguían? Pues una por cada mes de partida de Troya que vais a jugar, perrrrracos.
Si, dejarse llevar por el flipe de lo nuevo no molaba, entre otras cosas porque o todos se habían visto las pelis, o se las jodías al dirigir la partida. Recuerdo a uno de mis jugadores superindignado al ver el Caballero Número 13 (peliculón) diciendome: “¡¿He hecho de Antonio Banderas?! ¿¡DE ANTONIO BANDERAS!?"

La ‘sutil’ sugerencia.
“Hombre… tu, haz lo que quieras, yo solo te digo que la puerta de la derecha tiene el pomo más desgastado que la de la izquierda”.  Vamos hombre, ¡no me jodas! Si, lo he hecho y aún me sale a veces, más o menos disimuladamente, y es un truñaaaaco como un pino.

El Iker Jimenez.
Usar los silencios para romper las frases es un arte. Iker Jimenez, dios. Que no, que no se puede, que eso hay que saber hacerlo mú bien, y por mucho silencio que le metas a la descripción de como coge el Pj la botella, está cogiendo una puta botella, y nada máaaaas. A veces he sentido una vergüenza ajena del carajo al ver la expresión de mis jugadores de: “este tio está flipaaaaaaaao”.

La tirada perdida.
<<Ese jugador… acaba de tirar dados. ¿Para que coño los ha tirado? Me mira, me dice el resultado, un criticazo de la ostia ¿Pero qué cojones le pedí que tirara? Si se lo acabo de decir… de hecho, ¿donde cojones está su personaje?, ¡ya se! le voy a torcer la boca pabajo y poner cara de que ha sido un resultado de la ostia que no me esperaba… y lo voy a dejar ahí un poco a ver si me acuerdo que coooño estaba haciendo. Ea.>>
Si, lo he hecho, y es una putada. Y he visto como me lo hacían a mi… y me he descojonado de la risa, porque se nota mogollonnnnnnn.

¡El PNJ/pueblo/hechizo multinombre!
—¡Volveis a estar en presencia del barón!, llegáis triunfantes con el cofre aun cerrado, mostrando vuestra honradez.
—¿Como se llamaba el Baron?
— Eh… Creo que era Roger (mentiiiiiiiiiiiiiiiira, ¡¡¡no tienes ni puta idea!!!)
— Roger… claro… al que libegagon los Monty Pyton ante las murallas de Hegodes, no te jode.

La meada inspiradora…
¡La partida es está de puta madre! ¡¡¡Es un partidón!! Pero toooodos los recursos que tenías que molaban te los han descubierto tus jugadores, que son destripapartidas profesionales, y a todos has dicho que NO.
— El asesino fijo, fijo que es el hermano del duque.
— Jejeje pues NO (¡¡sí, ostia sí, lo era, era el puto hermano del duque me cagoenvuestra puta calavera!!)
—mmmm entonces debe ser…
Y asi toda la partida, que se llena de tensión y misterio ¡hasta el momento cúspide!¡hasta un climax donde todos se preguntan: ¿¡Pero quien cojones será el asesino!? Y tu, en ese momento, con sudor en la espalda pides tiempo muerto y te vas a mear como si fuese una técnica para dejarlos ahí en vilo… ¡¡Pero no tienes ni puta idea de por donde va a salir la partida!! Y te vas a mear esperando que el mas escatologico dios de los vikingos, Orin, te de algo de inspiración para montar el puto puzzle raro que se ha perfilado durante toda la sesión.

La muletaza
“pues por el simple hecho de…” “pues por el simple hecho de…” “pues por el simple hecho de…”
“creo que no me has entendido bien, me explico” “creo que no me has entendido bien, me explico”
“¿vale?”... “¿vale?” ... “¿vale?” ... “¿vale?”
“¿no?”... “¿no?”... “¿no?”... “¿no?”
“¡¡Y entonces!!”... “¡¡Y entonces!!”... “¡¡Y entonces!!”
He tenido una peacho lista de muletillas que no podría ni contarlas. Menudo mareo. Y he intentado matarlas una tras otra a tiros, porque me molesssssstan en la boca cada vez que las pronuncio.
El “si, tio”...  ufff…. de arañarme la lengua el mal royo que me daba.
Y el “muy bien”, primo del “ahá” que en realidad querían decir: “me importa una mieeeeeeeeerda”.

Las manitos
Tuve una época en que no sabia que carajo hacer con las manos, no sé, las tendría inquietas. Pillaba papelitos y hacia nieve microscópica rompiéndolos en trocitos. Pillaba un gusanito de maiz y lo trillaba cual nehandertal moliendo trigo. O cogía la cera de las velas y yo que sé, volvería a la infancia a jugar con la plasti, porque no paraba de moldearla y moldearla hasta hacer…NADA ostia, ¡no hacia nada! Y a los jugadores les retocaba los cojones... pobrecicos.
Aunque sobre todo, con los dados. Eso era mortal. ¿Has probado a hacer rodar cual peonza un dado de 10? ¡Pues claro que has probado! Pues eso cada 6 minutos.
No se, sería ansiedad oye.

El DJ
Ufff… cuando nos dan las venadas de DJ somos insoportables. Yo, era /soy insoportable ¡Bendita paciencia la de mis jugadores! ¿Que qué es DJ? Pues Disc Jokey, de toa la vida. Ea, a pinchar música como si no hubiera un mañana. Música para cada escena, para cada combate, para cada descripcion… toooda una banda sonora de música para una partida fragmentada pista a pista. ¿Nunca os habeis puesto a poner múscia en plan…?: “Pero escucha lo que dice la letra… porque tiene un mensaje oculto para la partida…”   :(    Yo si, truñaaaaaco. Eso se puede hacer pero con mucho tacto, y yo no lo tenía.


Por las tierras de Tolkien…
Una época me dio la vena paisajista. Y ya se sabe, hasta me aprendía los nombres de las plantas del camino. ¿Que estas aprendiendo sobre orquídeas? Pues hala, orquídeas a casco porro por todas partes. ¿Sobre césped? ¡¡De repente el suelo del puto bosque centroeuropeo se llena de matices desconocidos!!

Estas cagadas son pocas, pero por hoy, más que suficientes para hacer un descargo, cuando me acuerde de más, más colgaré XDDD
Si mis pobres jugadores hablasen… (joder, si hablasen…) ¡ellos que tienen memoria!
En fin, si os animáis a comentar alguna de las vuestras, juntos nos descojonaremos un rato al comentarlas.