jueves, 23 de abril de 2015

El éxtasis de los sentidos: Carta a un/a máster. Por Sara Sierra

Querido/a máster,

Entre las ondas que nos separan yo te suplico: narra y provócame. 
Haz que mis sentidos se manifiesten internamente sin que necesite del movimiento. Estimula mis sensaciones, hazme entrar en tu encantamiento con mis cinco sentidos concentrados y, al mismo tiempo, relajados para que mi sexto sentido comience a abrirse… Entonces será cuando pueda absorber todas las facultades de mi PJ. 

Narra y déjame ver todos los objetos, identificar colores, aproximar distancias, percibir el movimiento.

Llévame hasta los olores, quiero detectar y procesar los aromas que guardo en el inconsciente que, si son bien invocados, volverán unos instantes para hacerme sentir cualquier química volátil transparente que pueda ir por el aire.

Trae a mi aquel sabor, que mi paladar pueda llegar a rozar aquella dulzura o si lo prefieres transpórtame hacia lo acido, amargo o salado, no me importa, sólo quiero recorrer la temperatura y la textura de lo que sea voy a ingerir.

Describe ese ruido de manera que parezca que choque con mi tímpano y que mi cerebro dude de si la onda sonora que cree escuchar viene del exterior o de cualquiera de los mundos en mi interior. 

Guíame con tus palabras y déjame tocar todo lo creado, provócame el escalofrío al percibir con toda mi piel.

Y, con todos los sentidos, te pido que me aceleres, me hagas subir la temperatura, que me hagas gritar de emoción, pánico, me hagas suspirar y permitas que, de vez en cuando, me serene. 

Y con todo esto quiero dejar de sentir el arrastre hacia la domesticidad, el intelectualismo, el trabajo o cualquier inercia que haya cogido. Busco romperlo todo con certeza y orgullo. Hablar y actuar en nombre propio del ser interpretado que pretendo dotar de consciencia. 
Aspiro estar en guardia y contemplar ideas, sentimientos, impulsos e incluso recuerdos. Hazme oler el buen barro, déjame escuchar la voz que me dice: por aquí, por aquí. La voz que protesta, el hogar que abandono, el hogar al que regreso, quiero sentirlo todo. Entender que soy los pensamientos que mi personaje piensa y que, además, me deja que ponga sus pies para dejar las huellas en desiertos, bosques, océanos, castillo, barrios, naves. Soy la prueba de su existencia, evoco las estaciones de su alma, y por ello máster yo te ruego que me hagas sentir con todos mis sentidos.

Se que es tarea ardua todo esto que te pido… Solo puedo decirte: ten clara la esencia del relato. No es necesario que tengas una estructura perfecta pero conserva su esencia y así los giros y las vueltas que acontezcan serán perfectos. Seamos creadores y contadores de historias, seamos la magia de los relatos, viento que sopla sobre nuestro rostro cuando somos oyentes y cuando hablamos. Estemos despiertos al saber que los relatos pueden seguir cualquier camino y pueden llevarnos a cualquier mundo, entremos en estado de trance abriendo las puertas de la psique.

Hazme sentir, hazme interpretar, no quiero limitar mis conversaciones a los seres humanos, ni mis movimientos condenarlos en este planeta, ni que mis oídos queden encarcelados, ni mis ojos sólo a la belleza conocida, ni mi cuerpo tan sólo a las sensaciones autorizadas, ni mi mente al raciocinio. Llévame al filo de la interpretación, ábreme las puertas que conducen a la imaginación, quiero desarrollar millones de personalidades y maneras de ser, no pretendo encajar en los moldes ni desarrollarme en una atmósfera de mirada pura y falsa honradez. Deseo despojarme de los mantos. No hay duda, tu y yo, sin imaginar, morimos.


Y si intentas conseguir todo esto yo te prometo poner mi imaginación al servicio de tus narraciones, mi capacidad imaginativa para suscitar emociones, utilizar lo mejor que pueda mi personaje, rolear como si no existiese nada más y construir, junto a ti y los demás jugadores, la mejor de las historias.