sábado, 14 de enero de 2017

Trucos de Dirección: abandona la silla.

La situación era tensa: Yo era el capo de la mafia, ellos mis lacayos y sicarios, y la habían cagado. Era posible que tuviese para ellos una segunda oportunidad bajo la manga, al fin y al cabo soy piadoso con quienes me han servido durante años. Pero no podía dejar que se fuesen sin sentir que sus vidas me pertenecían. Por eso les expliqué con calma lo que iban a hacer mientras me puse en pie, remangándome sin prisa las mangas de la camisa. Caminé a su alrededor sabiendo que era mi puto territorio, y ellos, mis objetos personales. Les dije imperativamente que cerrasen los ojos solo un instante para que visualizasen lo que les iba a pasar si me fallaban... y guardé silencio. Para que fuese su propia macabra imaginación la que les advirtiese del precio de su fracaso y mi presencia se desvaneciese. Entonces, de pronto, puse las manos en los hombros de uno de ellos a la vez que le dije con la más dura de mis voces... ¿lo entiendes?


El salto que pegó el jugador en ese momento de tensión máxima fue espectacular. Uno de esos valiosos momentos que quedan para el recuerdo y que apenas pudimos disfrutar antes de estallar todos en risas por su instintiva reacción. Si, sacrificamos el clímax por expresar una alegría nerviosa incontenible, y fue glorioso. Tampoco nos costó demasiado recuperarlo minutos más tarde.


Cuando jugamos en mesa nuestra expresión corporal completa se pone sobre el escenario de juego. Si interpretamos a PNJ de sumo valor podemos emplear parte de el lenguaje corporal que tenemos para definir a dichos PNJ, y en especial lo logramos cuando abandonamos la silla de dirección. 


Personalmente disfruto el abandono de la silla de Dj cuando el PNJ es especialmente chulo o poderoso. Un Rey, un mago sobrado, el malo final, este capo de la mafia, el capitán del barco... un PNJ de especial peso en poder jerárquico en la historia o con fuertes influencias en ella.

Entonces mi cuerpo se pone en pie, ellos siguen sentados, abandono la silla, yo paseo libremente haciendo que su atención me siga, sus cabezas se giran y me buscan, doy vueltas a su alrededor mientras suelto mi discurso marcando un territorio definido. Yo fuera y libre, ellos dentro y encerrados. Me detengo y toqueteo sus hojas de personaje como si no valiesen nada. Me paro y reviso sus puntos de vida, no sabe por qué lo hago, eso le inquieta. Cojo su lápiz, lo examino como si no lo hubiese visto nunca... y me lo quedo. Todo en la escena dice "yo mando, vosotros servís, yo lidero, vosotros escucháis, yo soy el jefe y vosotros obedecéis" y gracias a este sencillo truco de dirección un PNJ maluto puede convertirse en un auténtico cabrón que parece tenerlo todo dominado y que va a ser la peor pesadilla de los personajes. 

Un truco que, especialmente en jornadas donde no os conocen los jugadores, impresiona sobremanera y que os recomiendo utilizar. 

¿Habéis abandonado la silla con otras intenciones? Compartidlo con nosotros, contadnos por qué y de qué manera.