viernes, 6 de febrero de 2015

El Símbolo (extracto de novela nacida de jugar a rol)

“El símbolo, tan maltratado en nuestros días, tan incomprendido, es la más incipiente escritura que los ojos de las diferentes naciones han tenido el privilegio de contemplar. 
Más allá de las atribuciones nacionalistas que los pueblos de las diferentes eras han dado a los complejos simbólicos, el Símbolo, nacido de la escritura de la naturaleza, encierra los significados ocultos que dan pie al nacimiento de las creencias y las mitologías, de las religiones y las identidades culturales de los diferentes pueblos. Se manifiesta como una escritura nacida de sí misma, y para sí misma, raíz común del significado que los ojos que lo observen malinterpretarán acorde a la educación que han recibido. 
Es la más oscura joya del conocimiento, siempre infravalorada por los que rechazan todo aquello que no responda a los principios fundamentales de la herencia cultural en la que han nacido. Desconocedores de que la fiel guadaña del tiempo cosechará cuantos documentos acumulan para reducirlos a la fina harina que será transformada en el pan de los sabios del mañana, transmutada ya bajo la incipiente acción de los hornos más antiguos de la existencia intelectiva: El Símbolo.                     
Raíz y destino de todos los significados posibles, el símbolo es la idea originaria que vincula el existir, con el ser. 
¡Hay de aquella nación que olvide su propia ignorancia pretendiendo encadenar  a los símbolos sus significados propios! Pues no quedará de ella más recuerdo del que la ceniza ofrece respecto al esplendor del Fénix que antes fue. 
¡Prevalezca aquella que encuentre en el símbolo el sendero para reconocer la fundamental ignorancia de la existencia que debe caracterizar siempre el amor al conocimiento! Pues éste, el símbolo, es el instrumento de la creación, así como el instrumento del retorno, y no debe dejar de ser jamás la guía hacia lo incognoscible y simbolizado, so pena de creación de religiones y mitos que trunquen el sendero del ser, derivándolo hacia los laberínticos senderos del saber.

Símbolo, simbolizado, significado y creencia son los cimientos de las naciones.
Lo simbolizado es incognoscible, fuente de donde emanan los dioses y los miedos.
El símbolo es el acercamiento hacia lo simbolizado que nos despoja de nuestra idea de nosotros mismos, hacia la experiencia del ser. 
El significado es la errónea interpretación del símbolo de donde nacen las culturas.
La creencia es la fuerza desconocida que nos identifica con lo simbolizado, el símbolo o el significado en función de la pureza de nuestro anhelo hacia la Verdad, o hacia el mundo. 

Tan solo espero de mis viejos huesos que mis descendientes no olviden jamás tan necesarios conocimientos, y no se alejen de la senda que ha sido trazada con símbolos sobre el mundo, pues si así fuese, más les valdría no haber nacido, que condenarse a si mismos al engaño eterno del significado.

Así pues, la experiencia del símbolo es pura e indefinible fuente de no-saber, es la más docta ignorancia a la que puede aspirar el iniciado, manantial del que emanan todas las ciencias y las artes, la única experiencia que transforma al observador en el lienzo de lo que es observado, y aquel que la encarna plenamente es considerado entre nosotros nuestro maestro, hermano… amigo… y Primer Rey.”

Extracto de "Memorias de la sal", de Lim Hear de Azurane