viernes, 13 de marzo de 2015

La Conjura

“Si no hubiera prisión en ese espejo
más allá de las cuerdas de un laúd
más allá del temblor de mi reflejo
sin horizontes distinguibles, 
o al menos
sostenido en los lienzos que me tejo
ser de mi ser dormido en su ataúd
augurándose sabio,
siendo necio…

Entonces,
vagaría libre y vespertino
danzando extravagancias naturales
sin temor alguno a los umbrales
que otorgara ante mi el buen destino.

Mas cierta es
la conjura de los cuerdos
realidad parece vil y organizada
en harapos y fisuras, la cruzada
y con mil en mil rebaños,
pastor tuerto.

Ya no quiero ser un yo que se contenga
de emociones y miedos
de versos atados
rígido y firme  en vuestro mundo
si no ser un ser flexible en lo profundo
que se arroje en versos, 
lienzos, dados
dispuesto a ser fundado en la contienda.

Pues yo… 
he nacido en carne humana,
más soy Fresno,
destiñe mis ramas de hojas verdes…
hazme varas,
¡Úsame, mundo! arranca mis brazos…
haz mil lanzas,
¡desmembra mi ser! y de mi tronco…
haz tu barca.

Es ser leña de tu fuego lo que añoro
iluminar con él tus cicatrices,
y por mi
¡no te quiebres mundo! 
mientras lloro
pues permaneceré oculto,
en mis raíces."