lunes, 9 de noviembre de 2015

Pregunta 9: ¿todavía no hemos hablado sobre dungeons?Cuéntanos lo que sepas de dicho dungeon.

Dungeons? Oh si... los hay, y muchos en todo el entorno de Highdell. De todo el reino de hecho pues, como comentamos al respecto más atras, no hace sino vaios cientos de años que la tierra se removió sobre sí misma soterrando los antiguos imperios, y enterrando de tal modo ciudades y castillos, calles y pueblos.
Pero aqui, en Highdell, si es lo cercano lo que nos inquieta, lo que se tiene por caverna o mazmorra más cercana es aquella a la que dan las múltiples fisuras que se encuentran en el Hachazo del Primer Rey, que no son poca cosa de por sí. 
Años atras los hijos de los pastores y los pescadores del Randran solían contarse historias sobre lo que se ocultaba en esas galerías y cuánto habían entrado de profundo en ellas, como si de pruebas de hombría se tratase. Pero tras la desaparición de Baduek Tremebure, muchacho fuerte donde los hubiere, se prohibió la entrada a esas grutas pues se decía que estaban infestadas de bichos y criaturas.
Hoy, los tiempos han cambiado en Highdell. El gremio de aventureros ha hecho de las grietas su fortuna y suelen entrar y salir de ellas con cierta asiduidad, hablando poco de lo que en su interior se encuentran... pero si se es listo y se sabe cómo escuchar, y cuándo, se puede uno enterar de cuestiones sumamente interesantes...
...como que poco a poco, están entre todos haciendo un mapa. Un mapa que perteneció a algo que ni ellos saben bien que debió ser. Pero se susurran unos a otros que un antiguo palacio. Hablan de salones de ambar, de habitaciones inundadas, de lava de volcanes durmientes a centenares de metros de profundidad... ríos subterraneos y salones que son como bosques de columnas, de estancias petrificadas por un hielo antinatural, de mecanismos y guardianes, trampas y estatuas enjoyadas... del valor de la historia perdida por encima del valor del oro olvidado.
Y a juzgar por su dedicación y pasión, ciertamente más pareciese que buscasen ahi abajo a su dios más que a su fortuna.
Claro que con estos hombres y mujeres de los gremios ya se sabe... raros son, y cualquier cosa se puede esperar de ellos.